Fuimos por el día (pasadía) y, aunque el madrugón a las 5:00 AM es pesado, valió cada minuto. Vimos tres islas distintas y la piscina de arena. Si tienen poco tiempo en Panamá, este tour vale mucho más la pena que quedarse en la ciudad.
No hemos quitado lo incómodo. Si alguien dice que el camino sacude o que los baños son básicos, aquí está: preferimos que lo sepas antes de salir a las cinco de la mañana.
Fuimos por el día (pasadía) y, aunque el madrugón a las 5:00 AM es pesado, valió cada minuto. Vimos tres islas distintas y la piscina de arena. Si tienen poco tiempo en Panamá, este tour vale mucho más la pena que quedarse en la ciudad.
La famosa «piscina natural» en medio del océano es irreal. Estar con el agua a la cintura viendo estrellas de mar gigantes fue el punto alto del viaje. Los baños son muy básicos y el agua dulce es limitada, pero si vas con mente abierta de mochilero, es el paraíso en la tierra.
Fui sola y me sentí completamente segura. La comunidad cuida mucho al visitante. El barco hundido de Isla Perro es alucinante para hacer snorkel básico sin complicaciones. Lo único, compren pastillas para el mareo si no están acostumbrados a las curvas de la montaña.
El contraste entre los rascacielos de la capital y llegar aquí es brutal. El agua tiene una claridad que no había visto ni en Bahamas. Un consejo clave: compren snacks y suficiente agua embotellada antes de salir de la ciudad, porque en las islas la variedad es muy reducida.
La atención de la familia local que nos hospedó fue de diez, siempre atentos con una sonrisa. Las islas son diminutas; le das la vuelta caminando a Isla Perro Chico en cinco minutos. Lleven su propio equipo de esnórquel, el barco hundido que está ahí tiene muchísima vida marina.
Tenía dudas por los comentarios sobre los traslados largos, pero nuestro guía Guna manejó muy bien tanto en carretera como en el mar. El almuerzo con langosta fresca por un costo extra mínimo fue uno de los mejores momentos gastronómicos de mis vacaciones.
En Centroamérica tenemos playas hermosas, pero la tranquilidad del agua en los cayos de San Blas no tiene comparación. No hay olas fuertes, ideal para nadar tranquilo horas enteras. Muy agradecida con los lancheros locales por su paciencia.
Hacer kayak entre dos islas diminutas fue el mejor recuerdo de mi año. El agua es tan cristalina que ves el fondo de arena y los corales sin necesidad de sumergirte. Recomiendo llevar escarpines o zapatos de agua por si pisas algún erizo.
El viaje por la cordillera de Guna Yala tiene unas curvas bravas, pero el chofer local manejaba con mucho cuidado. En cuanto pisas el muelle de Cartí y ves las primeras islas a lo lejos, el cansancio desaparece de golpe.
La famosa piscina natural parece una piscina de hotel pero en mar abierto. Poder pararte a cientos de metros de la costa con el agua tibia al pecho y ver estrellas de mar gigantes a los lados es surrealista.
La frescura del marisco no tiene igual. Nos ofrecieron una langosta entera capturada esa misma tarde por un precio súper accesible. La cocinaron a la brasa con ajo y limón, sencillamente insuperable.
El agua es tan mansa y poco profunda en muchas orillas que parece una laguna protegida. Ideal para relajarse flotando boca arriba durante horas sin preocuparse por corrientes traicioneras.
La tripulación de la lancha fue muy atenta. Como llovió un poco en el trayecto de regreso, cubrieron todas nuestras mochilas con lonas gruesas para que no se mojaran y nos cuidaron en todo momento.
He buceado en muchas partes del mundo, pero la tranquilidad del arrecife cerca de Isla Perro Chico tiene una magia especial. El barco hundido está colonizado por corales de fuego y peces loro de colores vivos.
Recomiendo llevar una batería externa (power bank) grande para la cámara, porque querrás sacar fotos todo el día. El paisaje cambia de tonos según la posición del sol y cada hora es un espectáculo visual distinto.
Hicimos el recorrido de un día y aprovechamos cada minuto. Los traslados están bien coordinados entre el 4x4 y las lanchas. Si vas con energía y ganas de aventura, el día rinde muchísimo.
Lleven gafas de snorkel propias para no depender de si las alquilan o no. Estuvimos horas explorando los bancos de coral cerca de la playa y vimos pequeños tiburones nodriza totalmente inofensivos.
Hice fotos increíbles solo con el teléfono móvil; no hace falta ser fotógrafo profesional cuando el agua tiene ese color turquesa fosforescente. Vale cada centavo del costo del traslado.